Publicado en ADOLESCENCIA, EDUCANDO A PADRES

CAMBIANDO DE NIÑA A ADOLESCENTE

Seguramente este post no será muy informativo pero mi blog me sirve como medio en el cual puedo escribir mis experiencias de maestra… y de tía.

Son ya las 21:00 y mi sobrina (11) se ha probado diferentes blusas y ninguna le convence, y cuando por fin le gustó como le quedaba una de ellas, el pantalón pasó a ser el siguiente problema. Y es que mañana es su primer día de SECUNDARIA, y por 10 días puede ir sin uniforme, y claro, quiere verse “Perfecta” para el gran día. Y para lograr esa “perfección” necesita pasar por todas las emociones: felicidad, excitación, frustración, enojo, y felicidad otra vez; además de las típicas frases como: “no tengo ropa” cuando el armario está a punto de explotar.

Y yo me pregunto, donde quedaron los días donde la ropa no era un tema tan controversial. En la infancia los niños nos dejan muy en claro sus gustos y preferencias, pero la adolescencia es OTRO MUNDO. Los jóvenes cada vez dan mayor importancia al modo en que los demás los perciben para así poder “encajar” en el grupo y ser aceptados.

Pero este post no es sobre los gustos de ropa, sino del difícil cambio a los que ellos se enfrentan, y por lo tanto, el apoyo que debemos brindarles en esta transición de niños a adolescentes. Y este tipo de apoyo no quiere decir “darles todo lo que desean”, sino escucharlos y comprenderlos ya que este es el periodo en el cual van a madurar para convertirse en lo que serán en un futuro.

Y me encantaría escribir tips que sirvan con los adolescentes, pero creo que cada joven es un mundo, y que debemos aprender a vivir las pequeñas “batallas” que se van presentando UNA A LA VEZ.

Para mi familia este camino recién empieza… por ahora solo queremos que los días donde mi sobrina deba usar uniforme lleguen rápido y así poder pasar a la siguiente batalla.

 

 

 

Publicado en ADOLESCENCIA, EDUCANDO A PADRES, REFLEXIONES PERSONALES

LA TECNOLOGÍA EN LA INFANCIA ¿Buena o Mala?

Este post surge debido a que encontré una noticia de un niño de apenas 11 años que cometió suicidio a raíz de que su pequeña novia de 13 le jugara una broma mediante las redes sociales. No es la típica historia de bullying, más bien este trágico final es consecuencia del mal uso de redes sociales, del mal uso de internet, del mal uso de los aparatos electrónicos, y del mal uso de la niñez.

Yo no estoy en contra de la tecnología porque sería absurdo ya que vivimos en una era donde los aparatos electrónicos son parte de nuestra vida. El problema radica en el inexistente control hacia lo que sucede en los teléfonos (y mentes) de los niños y adolescentes, los cuales pasan horas navegando en internet. No sabemos ni tenemos el control sobre con quién se relacionan por el medio virtual, qué páginas visitan, qué imágenes o videos reciben, qué conversaciones tienen (y con quién), etc.

Es que ahora los juguetes más solicitados para navidad son de índole electrónico. Pero debemos aceptar que esta dependencia a la tecnología la hemos fomentado los adultos, o alguien me puede explicar ¿Por qué un niño en edad preescolar requiere un ipad? ¿Qué necesidad hay para que el niño o adolescente lleve su teléfono al cole? ¿Por qué permitimos que nuestro hijo se acueste a dormir con el teléfono a su lado, siendo esto lo primero que revisa en la mañana?

Y puede parecer una exageración pero no lo es en lo absoluto. Los niños deben aprender a utilizar los teléfonos de manera RESPONSABLE. Y para eso estamos los adultos, para enseñar con el EJEMPLO, para establecer HORARIOS, para tener acceso a las CLAVES de sus redes sociales (y que ellos lo sepan),  para agarrar el teléfono de vez en cuando y revisar el historial, sus CONTACTOS, fotos.

Lastimosamente el desenlace de la historia que mencioné fue suicidio, pero hay tantas consecuencias del mal empleo de la tecnología:

  • Dificultades para dormir.
  • Obesidad, los niños se vuelven sedentarios (Ej: adolescentes que pasan muchas horas sentados frente a los videojuegos)
  • Disminuye la concentración. (Y esto está COMPROBADÍSIMO, es debido a la afectación en las pistas neuronales de la corteza frontal cerebral).
  • Bajo rendimiento escolar. (Debido a la falta de horas de sueño, y la disminución en la concentración).
  • Retraso en el desarrollo físico. Ej: Niños pequeños que en lugar de gatear y jugar con objetos para su edad, son expuestos a un televisor por horas. Y ahora muchas madres alegarán que cuando necesitan un momento para bañarse, hacer la cena, etc optan por poner los dibujitos animados que tanto les gusta y así tener un momento para ellas, pero eso NO está mal, en lo absoluto! Incluso creo que es una herramienta válida si tiene sus límites. El problema es cuando ese momento se vuelve 8 horas diarias o más (todos conocemos familias que la televisión de los niños está encendida 24/7).

No en vano La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría estableció que los bebés de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con dispositivos portátiles (teléfonos celulares, tabletas, juegos electrónicos ), de 3 a 5 años restringirlos a una hora por día, y de 6 a 18 años a 2 horas por día.

Para cerrar este post, mi opinión personal es que el efecto de los aparatos electrónicos en la infancia no es necesariamente negativo ya que podrían ser de gran utilidad considerando que existen  cientos de programas educativos. Pero su manipulación debe ser siempre  SUPERVISADA, DOSIFICADA y utilizada con RESPONSABILIDAD, respetando los tiempos en familia, el tiempo de juego, de deportes y de interacciones sociales con otros niños.

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¿POR QUÉ NOS GUSTA SENTIR MIEDO?

Mientras escribo este post, mi sobrina (11) está a mi lado contándome sobre la última película  de terror que ha visto. Lleva más de 20 minutos hablando, y yo me encuentro fascinada, no por la historia (la cual parece ser bastante predecible), sino por el entusiasmo con la que me relata cada detalle, y por su apariencia de disfrute.

Según la RAE, el miedo es una “Angustia por un riesgo o daño real o imaginario”, entonces si sentimos “Angustia” al estar expuestos a situaciones de miedo, ¿Qué lleva a los jóvenes y adultos a disfrutar de las historias de terror?

Me he puesto a investigar sobre el tema, y , al contrario de lo que muchos piensan, este disfrute por el miedo no está relacionado con alguna falta de empatía hacia la humanidad, o por algún desorden mental.

Al parecer tiene que ver con la “adrenalina” la cual es una hormona que se moviliza por todo el cuerpo, preparándolo para hacer frente a un peligro. Pero cuando es producida por historias sobre lo desconocido e inexplicable, la adrenalina nos hace sentir placer porque sabemos que no es un miedo real, y al saber esto, podemos llevar al límite nuestra capacidad de resistencia con total seguridad.

No es igual la adrenalina que sentimos cuando estamos en una situación atemorizante y tenemos miedo por nuestra vida, a la adrenalina que sentimos viendo una película en un sillón cómodo comiendo palomitas, ya que el contexto no es real, y es completamente controlable (si no me gusta me tapo los ojos o me retiro del cine).

Otro punto interesante es “la empatía” que sentimos con los personajes. Los guionistas escriben las historias de tal manera que el lector o espectador se sienta identificado con el protagonista. Y a partir de esta empatía, empezamos a tener sentimientos de compasión y se empieza a crear expectativas del final de la película. Por estas razones nos resulta tan adictivo este tipo de historias.

Pero existe una parte de la población que no disfruta de este tipo de historias, ¿Por qué?. Una de las razones puede ser debido a que estas personas tienen un grado de empatía muy alto con los demás, entonces les resulta inconcebible disfrutar de las desgracias que le suceden a los protagonistas. Este grupo también siente adrenalina a medida que avanza la película, pero es una sensación muy poco agradable a pesar de saber que el contexto no es real. Pueden existir otro tipo de razones como: miedos irracionales, temor a tener pesadillas posteriores o simplemente no es nuestro estilo.

Por tanto, las historias de miedo nos resultan agradables debido a que toman la función de simuladores, donde vivimos experiencias terroríficas pero estando conscientes de que nada es real. Y si, son experiencias POSITIVAS (siempre y cuando tengan la madurez necesaria) debido a que desarrollamos empatía hacia personas que no conocemos, y despertamos disposiciones afectivas que tenemos ocultas.

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