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Convertir Botellas Plásticas en una actividad divertida

A mis pequeños de 5 años les encantó participar en esta actividad debido a que “CREARON SU PROPIO JUEGO”. Aquí les dejo los pasos:

*Llenamos las botellas plásticas con retazos de diferentes materiales como cartulinas y papelitos de colores.

*Pegamos ojitos a las botellas para que luzcan más divertidas.

*Hicimos “aros” con cartón y los envolvimos con cinta de colores.

*Colocamos las botellas en una cajita.

Y listo! Ya tenemos nuestro juego “RING TOSS”. Una actividad muy fácil y divertida.

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Convertir Latas vacías en una actividad divertida

En la escuela infantil donde trabajo hay una campaña de reciclaje la cual tiene como objetivo enseñar a los niños la importancia del cuidado del planeta, además de maneras de reusar material que “ya no sirve”.

Aprovechando esta campaña, me encontré en internet con un juego muy COMÚN Y SENCILLO llamado “Knock the can”, el cual implicaba juntar tarros de leche, ponerlos en pirámide, y derribarlos con una pelota.

Pensé en hacerlo con mis niños de cinco años y LES ENCANTÓ! Aquí les dejo una fotito del resultado final de la actividad.

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Y como aún tenía más latas, las utilizamos de lapiceros:

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EL NIÑO PROBLEMA DE LA CLASE

Hay un niño en mi clase al cual le encanta hacer todo lo contrario de lo que yo digo. Las reglas no son lo suyo, a menos que le explique el porqué de absolutamente todo. Le gusta desafiarme, y medir mi paciencia.

Pero este mismo niño cuando es llega a la escuela me sonríe. En la hora del parque me busca constantemente y me explica los juegos que ha inventado con los amigos. Cuando tiene un problema, aunque le cuesta verbalizar lo sucedido , me agarra de la mano para sentirse más tranquilo.

Y este mismo niño me hizo un dibujo que dice más que cualquier palabra, acción, o comportamiento.

Un dibujo que expresa: Te quiero, gracias.

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Al cual yo respondo: te quiero, y gracias a ti por ayudarme a ser Mejor Maestra.

 

 

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VIVIR UN TEMBLOR EN UN PREESCOLAR

El martes pasado fue un día bastante normal: tuvimos la clase de inglés, de lectura, de religión, la hora del lunch y fuimos a la clase de música. Cuando llegamos al salón de música, mis niños entraron contentos y comenzaron a bailar con la maestra de esa asignatura.

Yo me quedé de pie recostada en la puerta observándolos y escuchando sus risas. Y de repente la puerta comenzó a temblar. Al inicio pensé que era un gran camión pasando a lado del preescolar que provocaba el movimiento de la tierra, pero el movimiento no cesaba, y las ventanas empezaron a sonar, entonces entendí que era un temblor.

Cuando comprendí la situación, la tierra dejó de temblar. Mis pequeños de cinco años no sintieron NADA. Y no quería alarmarlos. La realidad es que en mi país los temblores son muy comunes, pero hace unos meses hubo un terremoto muy fuerte que dejó mucha destrucción y muerte. Y desde ahí la vida de los ecuatorianos cambió. Así que no podía dejar pasar por desapercibido este hecho.

Cuando regresamos a nuestra clase, conversé con mis pequeños sobre los movimientos de la tierra, y qué hacer en caso de que suceda alguno en la escuela (mantener la calma, colocar nuestras manos en la cabeza y colocarnos debajo de las mesas). Realizamos un pequeño simulacro y acordamos ensayar de vez en cuando.

La realidad es que vivir este tipo de eventos cuando estás a cargo de 20 niños es muy estresante! ya que ahí comprendes que tienes a tantas vidas en tus manos, y que debes velar por la seguridad de cada uno de ellos.

Realmente espero no tener que vivir NUNCA una situación así junto a mis pequeños, ni en ningún contexto. Pero hay que estar preparados para cualquier situación.

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Lo que toda maestra de preescolar siente al inicio de clases

Como ya sabrán (o no) soy maestra en un preescolar, y este año me ha tocado un salón de clases bastante peculiar. Y no hablo de la estructura del mismo, más bien me refiero a la combinación particular de niños que tengo, sus gustos y preferencias.

Tengo un niño explorador amante de los insectos, y sus dos amigos que están también fascinado por la naturaleza. Tengo a una niña divina de ojos curiosos que busca hojas en forma de corazón en el parque (y las encuentra siempre!). Tengo un pequeño que pasa agarrado a mi mano preguntándome a qué hora se acaba el cole, y a una chiquita que no quiere que se termine nunca. Tengo un niño que hace todo lo contrario de lo que yo digo y no le gusta seguir reglas, pero al final día me hace cartas con corazones. Y por último tengo un pequeño caballero que todos los días me dice cuánto me quiere.

Y creo que es necesario escribir esto, porque el próximo año tendré otros niños, con otras características, pero para mi, a pesar de los años trabajando, cada niño es único, y cada uno tiene un lugar especial en mi vida. Y posiblemente con el tiempo olvidaré sus nombres y apellidos, pero nunca sus rostros, sus risas y los buenos momentos (y malos) junto a ellos.