Publicado en ADOLESCENCIA, EDUCANDO A PADRES

CAMBIANDO DE NIÑA A ADOLESCENTE

Seguramente este post no será muy informativo pero mi blog me sirve como medio en el cual puedo escribir mis experiencias de maestra… y de tía.

Son ya las 21:00 y mi sobrina (11) se ha probado diferentes blusas y ninguna le convence, y cuando por fin le gustó como le quedaba una de ellas, el pantalón pasó a ser el siguiente problema. Y es que mañana es su primer día de SECUNDARIA, y por 10 días puede ir sin uniforme, y claro, quiere verse “Perfecta” para el gran día. Y para lograr esa “perfección” necesita pasar por todas las emociones: felicidad, excitación, frustración, enojo, y felicidad otra vez; además de las típicas frases como: “no tengo ropa” cuando el armario está a punto de explotar.

Y yo me pregunto, donde quedaron los días donde la ropa no era un tema tan controversial. En la infancia los niños nos dejan muy en claro sus gustos y preferencias, pero la adolescencia es OTRO MUNDO. Los jóvenes cada vez dan mayor importancia al modo en que los demás los perciben para así poder “encajar” en el grupo y ser aceptados.

Pero este post no es sobre los gustos de ropa, sino del difícil cambio a los que ellos se enfrentan, y por lo tanto, el apoyo que debemos brindarles en esta transición de niños a adolescentes. Y este tipo de apoyo no quiere decir “darles todo lo que desean”, sino escucharlos y comprenderlos ya que este es el periodo en el cual van a madurar para convertirse en lo que serán en un futuro.

Y me encantaría escribir tips que sirvan con los adolescentes, pero creo que cada joven es un mundo, y que debemos aprender a vivir las pequeñas “batallas” que se van presentando UNA A LA VEZ.

Para mi familia este camino recién empieza… por ahora solo queremos que los días donde mi sobrina deba usar uniforme lleguen rápido y así poder pasar a la siguiente batalla.

 

 

 

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PALABRAS QUE DEBES DECIR A TUS HIJOS ¡SIEMPRE!

Mientras yo me encontraba en la horrible situación de decirle a una mamá que su hija Ana (5 años) estaba siendo “molestada” por sus compañeros, y que más allá de trabajar con los demás niños, debíamos fortalecer el autoestima de Ana; la señora me interrumpió muy educadamente y me dijo: “Yo a mi hija NUNCA  le digo cosas como: eres bonita o eres inteligente, porque no quiero que se sienta superior a los demás. Si más padres fueran como yo, no existirían estos conflictos entre ellos”.

Y reinó un silencio en el lugar.

Antes de tener esta reunión, me pasé muchos días pensando de qué maneras podría ayudar a Ana a no sentirse tan afectada por comentarios que muchas veces no eran malintencionados. Y ahora comprendía la raíz del problema: la niña se siente inferior a las demás… porque en su mente lo es!!! Si una compañera le dice fea y su propia mamá nunca le ha dicho lo contrario, entonces debe ser cierto.

Es que se supone que tu madre es la persona para la cual siempre vas a ser linda, inteligente y perfecta a pesar de tus imperfecciones. Pero si no tienes esa referencia de la persona más importante en tu vida. ¿Entonces de quién la vas a tener?

Mamás y papás, no debería pasar un día en el que tu hijo NO sienta lo especial que es. Es fundamental que los niños y adolescentes se sientan amados e importantes. No esperes ocasiones especiales como cumpleaños y navidades para decir “te quiero”, “me haces feliz”, hazlo todos los días, hazlo hoy!

Publicado en ADOLESCENCIA, EDUCANDO A PADRES, REFLEXIONES PERSONALES

LA TECNOLOGÍA EN LA INFANCIA ¿Buena o Mala?

Este post surge debido a que encontré una noticia de un niño de apenas 11 años que cometió suicidio a raíz de que su pequeña novia de 13 le jugara una broma mediante las redes sociales. No es la típica historia de bullying, más bien este trágico final es consecuencia del mal uso de redes sociales, del mal uso de internet, del mal uso de los aparatos electrónicos, y del mal uso de la niñez.

Yo no estoy en contra de la tecnología porque sería absurdo ya que vivimos en una era donde los aparatos electrónicos son parte de nuestra vida. El problema radica en el inexistente control hacia lo que sucede en los teléfonos (y mentes) de los niños y adolescentes, los cuales pasan horas navegando en internet. No sabemos ni tenemos el control sobre con quién se relacionan por el medio virtual, qué páginas visitan, qué imágenes o videos reciben, qué conversaciones tienen (y con quién), etc.

Es que ahora los juguetes más solicitados para navidad son de índole electrónico. Pero debemos aceptar que esta dependencia a la tecnología la hemos fomentado los adultos, o alguien me puede explicar ¿Por qué un niño en edad preescolar requiere un ipad? ¿Qué necesidad hay para que el niño o adolescente lleve su teléfono al cole? ¿Por qué permitimos que nuestro hijo se acueste a dormir con el teléfono a su lado, siendo esto lo primero que revisa en la mañana?

Y puede parecer una exageración pero no lo es en lo absoluto. Los niños deben aprender a utilizar los teléfonos de manera RESPONSABLE. Y para eso estamos los adultos, para enseñar con el EJEMPLO, para establecer HORARIOS, para tener acceso a las CLAVES de sus redes sociales (y que ellos lo sepan),  para agarrar el teléfono de vez en cuando y revisar el historial, sus CONTACTOS, fotos.

Lastimosamente el desenlace de la historia que mencioné fue suicidio, pero hay tantas consecuencias del mal empleo de la tecnología:

  • Dificultades para dormir.
  • Obesidad, los niños se vuelven sedentarios (Ej: adolescentes que pasan muchas horas sentados frente a los videojuegos)
  • Disminuye la concentración. (Y esto está COMPROBADÍSIMO, es debido a la afectación en las pistas neuronales de la corteza frontal cerebral).
  • Bajo rendimiento escolar. (Debido a la falta de horas de sueño, y la disminución en la concentración).
  • Retraso en el desarrollo físico. Ej: Niños pequeños que en lugar de gatear y jugar con objetos para su edad, son expuestos a un televisor por horas. Y ahora muchas madres alegarán que cuando necesitan un momento para bañarse, hacer la cena, etc optan por poner los dibujitos animados que tanto les gusta y así tener un momento para ellas, pero eso NO está mal, en lo absoluto! Incluso creo que es una herramienta válida si tiene sus límites. El problema es cuando ese momento se vuelve 8 horas diarias o más (todos conocemos familias que la televisión de los niños está encendida 24/7).

No en vano La Academia Americana de Pediatría y la Sociedad Canadiense de Pediatría estableció que los bebés de 0 a 2 años no deben tener ningún contacto con dispositivos portátiles (teléfonos celulares, tabletas, juegos electrónicos ), de 3 a 5 años restringirlos a una hora por día, y de 6 a 18 años a 2 horas por día.

Para cerrar este post, mi opinión personal es que el efecto de los aparatos electrónicos en la infancia no es necesariamente negativo ya que podrían ser de gran utilidad considerando que existen  cientos de programas educativos. Pero su manipulación debe ser siempre  SUPERVISADA, DOSIFICADA y utilizada con RESPONSABILIDAD, respetando los tiempos en familia, el tiempo de juego, de deportes y de interacciones sociales con otros niños.

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¿PREJUICIO ESCOLAR?

Una mamá me llamó para pedirme ayuda con su hijo Javier de 4 años, ya que en la escuela le habían informado que el niño se encontraba por debajo de la media del grupo, además estaba presentando “conductas inapropiadas”. La mamá se escuchaba bastante preocupada, así que acordamos vernos en su casa.

Casualmente conocía a la maestra de Javier, y ella me comentó que era un “niño problema”, que siempre estaba malhumorado, le costaba mucho relacionarse y compartir, y la culpable era la madre por la falta de atención hacia el menor, era una madre ausente que no se preocupaba de su hijo. Además la maestra sospecha que los padres se han separado, y el niño dice que casi no ve a su papá. La única que estaba pendiente de Javier era su abuelita que por cierto era de avanzada edad. Me sorprendí al escucharla ya que, como mencioné, el niño apenas tenía 4 años, y sentí pena por su situación.

Llegué a la casa a la hora acordada para conocer al pequeño, me recibió la abuelita de Javier, y me dijo que la mamá aún no llegaba, y claro, pensé, “Qué poca importancia le da a su hijo que hasta llega tarde a la cita con la terapista.”

De repente lo vi a Javier, me saludó con mucha curiosidad. Lo vi muy sucio, y claro, pensé “Pobre niño, lo tienen así de sucio, no hay quien vele por él”. Le pregunté si me invitaba a jugar, y me respondió: ¿Si rompes un juguete sabrías cómo arreglarlo?, a lo cual respondí que intentaré ser lo más cuidadosa posible. Mi respuesta no lo dejó muy convencido, pero de todas maneras me invitó.

Al entrar a su cuarto de juegos, noté sobre la mesa varios juguetes rotos, se sentó a intentar arreglar uno de ellos, y me dijo: soy un doctor de juguetes.

Escuché la puerta y vi a la mamá entrar con el hijo mayor, Andrés de 7 años. Para mi sorpresa era un niño con Síndrome de Down, y con un coeficiente intelectual muy bajo. Y digo para mi sorpresa, ya que la maestra no me lo comentó. La mamá se notaba cansada, pero con muchas ganas de conversar conmigo.

Nos sentamos en el sofá mientras la abuelita ayudaba con los niños. Se disculpó por el retraso, y empezó a relatar su historia. Era una mamá joven de 26 años, casada. Hace 4 meses el papá de los niños decidió trabajar fuera de la ciudad para ganar un mejor sueldo, regresando a casa cada 15 días. También me comentó que ella tiene una hermana que quiere mucho a los niños, la cual solía vivir cerca y pasar las tardes con ellos, en especial con Javier, pero hace 2 meses contrajo matrimonio y ya las visitas no son tan frecuentes. Me dijo que Javier ha sido el más afectado por estos cambios, extraña mucho a su papá y a su tía. Me confesó que últimamente dedica mucho tiempo a su hijo mayor, por complicaciones en su salud, lo cual es completamente comprensible y justificado, pero también me dijo que intenta repartir su tiempo en ambos lo mejor posible, incluso renunció a su trabajo para poder cubrir las demandas de sus hijos.

Cuando llegamos al tema de la escuela, ella me dijo que no quiere justificar  los comportamientos de su hijo, pero cree que es un niño incomprendido por la maestra, y me dio sus razones:

  • La maestra se queja de que mi hijo llega con sueño, y lo refleja siendo irritable, pero no sabe que su hermano tuvo una crisis respiratoria muy fuerte hace un mes, y Javier en las noches se levanta muchas veces solo para observar a su hermano.
  • La maestra piensa que descuido su educación porque mi hijo falta a clases de vez en cuando, pero no sabe que es porque es solo cuando el papá llega de viaje, y el niño no quiere despegarse de él.
  • La maestra piensa que mi hijo es egoísta, pero no sabe que es porque su hermano suele lanzar sus juguetes, así que cuida mucho sus pertenencias y le cuesta compartirlas. Tampoco sabe que pasa horas en las tardes tratando de arreglarlas.
  • Ella piensa que no le dedico tiempo a Javier ya que casi nunca puedo ir a la escuela, pero no sabe que a pesar de que las mañanas se las dedico a mi otro hijo por sus dificultades, cuando por fin llego a casa mis ojos son para él.

En ese momento el pequeño Javier se acercó a nosotros con un plato con galletas diciendo: Mamá! Están listas las galletas que te preparé con la abuela!

Y claro, comprendí que la suciedad en su ropa que antes había catalogado como parte del descuido hacia él, no era más que harina  esparcida al hacer galletas para mamá.

Pero lo más importante fue que comprendí que nuestro mundo está lleno de prejuicios que constantemente causan un daño invisible a los demás. Comprendí que antes de lanzar cualquier opinión  debemos despojarnos de estos pensamientos sin fundamentos para así tener una visión objetiva de nuestro entorno.

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Carta de una maestra a los padres de sus alumnos.

Una carta de una Maestra que indudablemente te servirán en las reuniones con los padres. Una carta llena de sentimientos y amor, que reflejan el amor y la vocación de las maestras del preescolar.

Hace ya algún tiempo encontré esta carta de una maestra a los padres de sus alumnos. Es larga, lo sé, pero de verdad que merece la pena leerla. Estas situaciones las vivimos a menudo en las aulas, siempre esta ESE niño, del que nos pedís reunión tras reunión, que no lo pongamos compartiendo mesa con vuestro hijo, que nos preguntáis sobre que estamos haciendo con ESE niño. No me voy a alargar más porque la carta es larga y ella misma lo dice todo. Espero que alguno de vosotros os quedéis  y la leáis.

Queridos padres:

Lo sé. Estáis preocupados. Cada día, vuestro hijo llega con una historia sobre ESE niño. El que está siempre golpeando, empujando, pellizcando, molestando, quizás incluso mordiendo a otros niños. El que siempre va de mi mano en la fila. El que tiene un lugar especial en la alfombra, y a veces se sienta en…

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